¿Cuánta abundancia hay en los telares de abundancia? (parte 2)

Interdependence in nature

La participación de Fabián Fiorito como autor de la primera parte de esta entrada del blog resultó en una primera y abundante oportunidad para enriquecer con otras voces este espacio de reflexión compartida. Su análisis resultó el puntapié inicial de mi propia reflexión sobre el tema, la cual paso a compartir.


Cuando pude entender la mecánica de este negocio entré en colisión con la manera doblemente mentirosa que eligieron sus promotores para presentarlo.

La primer mentira

La primer mentira se relaciona con la referencia al “telar”. Mientras que el telar remite a la red, el patrón sobre el cual se organiza el negocio es la pirámide. Y no es un asunto menor, porque del patrón de red y el piramidal emergen mundo opuestos.

El patrón de la vida es el patrón de red. Dondequiera que usted vea el fenómeno de la vida, usted observará redes.  F. Capra (2009)

Las comunidades ecológicas y las comunidades humanas exhiben los mismos principios de organización, que son los principios de todos los sistemas vivos. La trama de la vida es red. En una red el flujo de las interacciones es horizontal, no hay ningún centro organizador que decida quién se comunica con quién ni cómo han de hacerlo. Siguiendo a Capra, en la naturaleza no hay “arriba” ni “abajo”, la interdependencia, la diversidad y la flexibilidad de una red son los principios de organización que establecen las condiciones para la abundancia de recursos, la colaboración y la resiliencia: en suma, la sustentabilidad.

Por el contrario, toda pirámide implica jerarquía  (centralización). La jerarquía es un programa que verticaliza el flujo de los intercambios y obstruye la libertad de interacción de los componentes del sistema, por lo que es generadora de escasez.

Las redes empoderan a sus miembros (en la medida de su grado de distribución-conectividad). Pero empoderar-se (en el sentido del empowerment) es, en cierto modo, lo contrario de apoderar-se (en el sentido de apropiarse de un recurso tangible o intangible estableciendo un diferencial de acceso en relación a un conjunto cualquiera de sujetos y, a partir de allí, establecer un poder sobre esos sujetos en base a la escasez de ese recurso. Augusto de Franco (2010)

Esta cita explica el lado oscuro de las reglas de secretismo y creación de muros entre los clusters de las unidades del negocio. Este tipo de esquema no tiene nada de colaborativo, es extractivo: los de arriba se nutren de los de abajo. Se trata de un proceso de acumulación y de redistribución. Para que algunos tengan más otros tienen que tener menos. No hay solidaridad porque nada garantiza que a los de abajo les llegue la abundancia que se les promete y, peor aun, quedan sistémicamente obligados a extraer recursos de otras personas.

 

A_scene_from_the_documentary_"Connected"_Credit_Stefan_Nadelman/Paladin 

La segunda mentira

La segunda mentira de la presentación de este negocio está dada en el llamado a las mujeres desde su condición femenina. Esto me llevó a recordar lo que en el campo de la ecología ha sido distinguido como el principio femenino de la vida.

El principio femenino es abundante; el principio masculino que ha quedado desconectado de su lado femenino, se torna predador. Todas las formas de vida surgen del principio femenino, de tal manera que la fuerza creativa y el mundo creado no son diferentes ni están separados. Existe  una continuidad vital entre el cuerpo femenino y la naturaleza. Cuando las mujeres y la tierra producen vida no hay menos vida, ni en la tierra ni en sus cuerpos. No quedó menos de mi ser femenino cuando tuve hijos, eso es abundancia y prosperidad. Como explica Fabián en su publicación, la abundancia se trata de la creación de valor.

La naturaleza como expresión del principio femenino de la vida es una condición previa y un sistema interrelacionado y se caracteriza por la creatividad, la actividad y el sostén de vida. La relación entre lo femenino y la naturaleza no es de dominación y propiedad. La mujer coopera con su cuerpo y con la tierra para incluir, dejar crecer y hacer crecer las cosas. Desde la perspectiva del patriarcado, las relaciones sociales y económicas predominantes han tomado a la naturaleza y a la vida por asalto, interpretan la diferencia como jerarquía, separación y amenaza, niegan la conexión e interdependencia de todo y desprecian la continuidad entre lo humano y lo natural.

Todos los miembros de una comunidad ecológica están interconectados por medio de una inmensa e intrincada red de relaciones, la trama de la vida. … El éxito de la comunidad entera depende del éxito de sus miembros individuales, mientras que el éxito de cada miembro depende del éxito de la comunidad en conjunto.  Fritjof Capra (1996) La trama de la vida.

Por eso quiero alertar sobre estos esquemas en los que, desde mi óptica, se recurre engañosamente a lo sagrado del principio femenino para promover una actividad que en nada se condice con él. Este negocio es un modelo predador. El modelo de “mal desarrollo” que venimos padeciendo considera que la naturaleza es un insumo, transformando la “terra mater” en una máquina y una fuente de materias primas. En esto van incluidos el cuerpo, las disposiciones, la energía y el tiempo de las mujeres, a tal punto que el negocio de la trata de personas hace rato que ha pasado a ser la tercera actividad más lucrativa después del tráfico de drogas y de armas.


Quiero agradecer a Fabián, si no hubiera iniciado la conversación con su publicación yo tampoco hubiera escrito esto. Los invito también a entrar a su blog  donde encontrarán buenas guías para sus vidas.

Y a estar atentos, que en 2017 se viene el curso de Inteligencia Financiera para niños que estamos preparando con Fabián.

Si no leyeron el  1º post sobre los Telares de Mujeres, pueden hacerlo aquí


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Tus comentarios son bienvenidos.

¿Cuánta abundancia hay en los telares de abundancia? (parte 1)

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Fabián Fiorito de Fitness Financiero es un amigo y maestro en el tema de cómo nos relacionamos con el dinero y el trabajo desde una perspectiva humana. En uno de sus cursos me di cuenta de lo mucho que tenemos que aprender sobre estos temas.

Cuando leí en su blog lo que escribió sobre esta propuesta para ganar dinero me surgieron otros comentarios sobre el tema. Fabián me invitó a explayarme sobre ellos y su iniciativa resultó “abundante”. Lo que ambos escribimos estará disponible en su blog y el mío.  Los invito a leer el análisis que hace Fabián sobre este tema y en una segunda parte encontrarán el mío.


¿Cuanta Abundancia hay en los telares o burbujas de la Abundancia?
Autor: Fabián Fiorito

Últimamente, me han llegado por varios lugares diferentes consultas sobre mi opinión respecto a estos círculos de prosperidad y abundancia para mujeres en los cuales las participantes ingresan a una especie de grupo cerrado y selecto, algunas veces con algo de secreto y misterio y que prometen desarrollo personal y espiritual así como también jugosos rendimientos económicos. Quienes deciden participar lo hacen aportando una suma de dinero que funcionaría como “inversión inicial” y luego deben buscar nuevas participantes que ingresen y aporten dinero para expandir la red. En caso de lograrlo, reciben la suma inicial que pusieron multiplicada varias veces.

Esta alternativa se presenta como una posibilidad tangible para conseguir una suma de dinero para concretar algún sueño (el auto, ese viaje, refaccionar tu casa, etc.) y de hecho, conozco gente a quien “le ha funcionado” ya que recibieron más dinero del que pusieron y en un período relativamente corto de tiempo. Por ahí he leído esta definición de quienes lo promueven:

¿Qué es el telar de mujeres?

Es un sistema de empoderamiento femenino a través de la abundancia financiera y el crecimiento interno. Es un curso veloz de aprendizaje y transformación para soltar la mentalidad de escasez y adoptar la de abundancia. Es un grupo de mujeres que las une la confianza entre ellas y las ganas de una mejor vida económica mediante el trabajo en conjunto.

Si bien esta definición luce bastante convincente, quiero llamar a la reflexión sobre algunas cosas que me hacen ruido respecto de estos esquemas.

La Abundancia verdadera tiene que ver con crear valor

Cuando estas vibrando desde lo que te apasiona, regalándole al mundo tus dones y talentos, te sintonizas con el fluir de la Abundancia y tu vida toma otro color, más pleno, de mucho bienestar, de una clase de bienestar que solo algunos logran descubrir y experimentar. Y acá encontramos una clave: generar o crear valor para alguien, ya sea que resuelvas un problema, cubras una necesidad desatendida o simplemente regalándole al mundo tu canción🙂, eso que viniste a dar. Y la Abundancia que experimentes en tu vida será proporcional al impacto (en profundidad y alcance) que logres.
Desde esta óptica, cualquier sistema como estos telares, que meramente “redistribuyen” algo (en este caso dinero de los participantes) es en esencia escaso y por usar el término “abundancia” en su nombre parece una broma  No hay genuina creación de valor. Si alguien se beneficia a costas de otros como el caso de los que ingresaron primero, el esquema nació fallado y por ende no se sostiene en el tiempoHe leído contra-argumentos de todo tipo, como que puedes ingresar más de una vez a un telar o que la población mundial crece a ritmo exponencial y por eso los telares nunca se cortarán ya que siempre existirán más personas para ir sumando y entonces todos se benefician… En este artículo de wikipedia se analiza con buen detalle este tema . En el fondo, desde mi óptica, esto no deja de ser un esquema o piramidal, o esquema Ponzi, como se llama en la jerga financiera en alusión a Carlo Ponzi, quien hace algunos cientos de años comenzó con este tipo de estafas.

La Abundancia involucra varios aspectos además del dinero

Hay grandes pilares que son los que cimientan nuestra experiencia de abundancia, como el que mencioné antes de trabajar en lo que te apasiona (eso que Ken Robinson llama “El Elemento”), tu salud cuando logras mantener un cuerpo sano y con altos niveles de energía, tus relaciones cuando son nutritivas y edificantes, tu actitud mental y tu visión del mundo que te permiten lanzarte confiado a buscar la vida que quieras y perseguir tus sueños, y por supuesto, el dinero necesario para llevar adelante un estilo de vida que te permita todo lo anterior. Pero el dinero es como una consecuencia natural de lo otro, y no su causa

Me surge hacerte la siguiente pregunta: ¿qué estás buscando al considerar ingresar en estos esquemas? ¿qué es lo que realmente te mueve? ¿qué quisieras lograr? Yo confío mucho en nuestra propia capacidad de autoregularnos, y darnos cuenta de las cosas por nosotros mismos. Entonces, ¿qué sensaciones internas dispara en vos todo esto? ¿son elevadas? ¿están enfocadas en el otro? ¿se sienten alineadas a tu Propósito?

Habitualmente no es el dinero lo que nos mueve, sino lo que podemos conseguir con el dinero. Pero el modo en que lo conseguimos no es trivial ni inocente. Cuando logramos que el dinero fluya en nuestra vida creando valor para muchos, nos enriquecemos no solo materialmente. Debo decirte que este post apunta a algo muy sutil, a esa sensación interna tuya. Estoy hablándole  a esa vocecita interna que sabe que es lo mejor para vos y te lo susurra…

Porque obviamente vas a encontrar “la otra campana” diciendo que estos telares si funcionan y que quienes lo critican no saben realmente de qué hablan. Acá tienes un buen ejemplo de un artículo que los promueve  e intenta desbaratar muchas de las críticas que estos esquemas han recibido.

Una de las claves para que este sistema se sostenga está en reclutar otras personas para que se siga expandiendo. Entonces, ¿Qué pasa cuando ellas no lo logran? En un extremo, te vas a sentir muy mal porque fuiste tu quien las arrastraste a esta red que no les funcionó. En el otro extremo, puedes encontrar explicaciones tranquilizadoras, justificándote pensando que en realidad no las atrajiste a un esquema destinado a fracasar tarde o temprano, sino que el problema es “de ellas” que no estuvieron a la altura de las circunstancias.

Bueno, quiero decirte que yo lo veo bien distinto. El problema es que atrajiste a personas valiosas que confiaron en tí a un sistema que en el fondo nace fallado. Por más ceremonias y crecimiento espiritual que se prometa o incluso que puedas experimentar durante el proceso… Por lo que escucho y leo, aparecen consecuencias que nada tienen que ver con la Abundancia, como ser: amistades rotas, peleas y debates de todo tipo, deudas que quedan impagas, incluso parejas separadas. En fin, la lista podría seguir pero creo que no es necesario. Si te interesa conocer más detalles de estas alternativas para estar atenta, te recomiendo la lectura de este otro artículo.

Y por último, vamos por el sentido común, te invito a que elijas 3 personas cercanas que, desde tu óptica las consideres abundantes y modelo a seguir, no es necesario que sean perfectas😀, solo tu ranking de las 3 que consideres más abundantes. ¿Alguna de ellas se unió o se uniría a estos grupos?  eso pensé…  A mi me suena que seguramente están tan ocupadas generando abundancia real y agregando valor al mundo que ni siquiera considerarían unirse a un esquema como este porque les quitaría el foco de lo importante…

Te deseo Abundancia Real en tu Vida y me despido hasta el próximo post!


Aquí podés seguir leyendo la segunda parte de esta entrada con la mirada de Lía Goren

¿Qué vas a hacer cuando seas grande?

Hombre develando el futuro

Un deseo es una monedita lanzada al futuroEl deseo cumple una función de enlace: integra la experiencia presente con el futuro, donde reside su cumplimiento, y con el pasado, que culmina y se compendia en él.

Irving y Miriam Polster (1985)

 

Ahora voy a estudiar música

Durante un taller para familias, una mujer contó la historia de un muchacho que, apenas se recibió de médico que fue con sus padres y les dijo: “Ahí tienen mi diploma, ahora me voy a estudiar música”. Y nunca jamás ejerció la medicina. Más que una anécdota, esto es una tragedia. Imaginen el esfuerzo y los años de vida que perdió para poder sentirse con derecho a estudiar y hacer lo que quería.

Cabe que nos preguntemos también ¿sobre qué tipo de creencias acerca de la crianza se habrán apoyado sus padres a la hora de imponer semejante sentido de obligación en su hijo? Cuesta imaginar las cosas que le habrán dicho para convencerlo de postergar su deseo más profundo. No hay nada de amor en la voluntad de control.

Yo misma soy una de esas hijas que querían ser bailarina primero, pintora después y terminé siendo maestra, qué horror. ¡Maestra! ¡Con lo espantoso que fue mi etapa de alumna de primaria! En mi experiencia de aquella época, si había personas con cero mísitca habían sido mis maestras (excepto una). Pero hay que pensar en el futuro, decían mis padres, la pasión es para después (qué tristeza), para cuando ya se tuviera dinero y seguridad. ¿Conocen personas excelentes y creativas y proactivas haciendo cosas que no aman? Creo que eso no existe.

Esa experiencia solo me trajo me trajo inseguridad respecto de mí misma y de la validez de mis elecciones. Gracias a Di-s a veces tenemos la oportunidad de cruzarnos con ese evento que parece intrascendente, pero que termina poniéndole una bisagra a la vida y lo cambia todo. Así fue cuando conocí la Expresión Corporal, justo en sus inicios, y retomé mi rumbo más querido. De ahí en más todo fue para mejor. No fue rápido, pero siempre para mejor.

“Animarse a andar en bolas”

En la vida de todos hay momentos en que entramos en detenimiento, como si nos pulsaran un botón de pause. Son momentos en los que ya no sabemos bien lo que queremos ni como seguir. Continuamos rutinariamente con nuestras tareas, en automático, y aunque no vemos exactamente ni-dónde-ni-cómo-ni-cuándo, en el fondo, sabemos que la cosa está empezando a ir para otro lado.

Todo lo que vengo escribiendo hasta aquí me surgió hace unos días, cuando vi una inspirada presentación de Lala Pasquinelli en la que comparte una poderosa cita de Fernando Pessoa, punto de partida de un cambio de perspectiva que habría de influir profundamente en su vida:

Hay un tiempo en el que es preciso abandonar las ropas usadas que ya tienen la forma de nuestro cuerpo, y olvidar nuestros caminos que nos llevan siempre a los mismos lugares…

Es el tiempo de la travesía: y si no osamos hacerla, quedaremos, para siempre, al margen de nosotros mismos…”

 

Te invito a ver su charla haciendo clic aquí

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No sé y Por ahora

Lamentablemente, estos detenimientos de los que hablaba más arriba suelen suceder durante la adolescencia y, quizás no por casualidad, en el momento en que la familia y el calendario escolar (no el vital) les pide a los hijos y a las hijas que tomen decisiones que atañen a su futuro. Muy mal momento, porque como dice Lala, están bastante incómodos con las ropas que llevan y sin saber todavía cuáles quieren ponerse.

Y cuando esto pasa, los padres enloquecen y hacen todo lo contrario de lo que deberían hacer: preguntan, insisten, opinan… Cuanto más presión les ponen a sus hijos e hijas, más bloqueo. Y de ensimismados, soñadores y un poco en bolas pasan a deprimidos y enojados, porque al no poder encontrar la respuesta que todo su entorno les dice que deberían tener comienzan a sentirse fallados, que algo anda mal con ellos.

Aquí es donde adoré y decidí transformar en premisas las dos formas de responder al futuro (siempre incierto) que Lala adoptó para sí misma:

Aprende a soportar que tus hijos e hijas se queden quietos y digan “no sé” cuando realmente no saben

Y dado que nadie nada dos veces en el mismo río, hazles saber que aquello que les pueda ir apareciendo que les de un sentido significativo a sus vidas, siempre es un “por ahora”.

No obliguemos a nuestros hijos e hijas a dirigirse a ningún puerto cuando todavía no tienen la brújula interna que les brinde alguna pista del lugar al que quieren ir. Dejemos que se sumerjan tranquilos en las aguas inquietas de sus todavía difusos deseos. Solo así, entre los “no sé” y los “por ahora”, podrán darse cuenta en donde se sienten más cómodos.

 

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La estrategia de la madeja de lana en la familia

Mujer con el agua hasta el cuello

Cuando cambias las forma de ver las cosas, las cosas que ves cambian.

Max Plank

Hace muchos años llamé a una psicóloga conocida porque quería recomendarla para atender a una persona de mi conocimiento. Me hizo unas pocas preguntas sobre la situación y sin dudarlo me dijo: “yo no inicio un tratamiento con nadie en medio de una crisis.” Me sentí confundida y un tanto molesta. ¿El destino de alguien en crisis es el de hundirse sin remedio? ¿Podemos o aprendimos a darnos cuenta del momento adecuado para ocuparnos de los problemas a tiempo?

Con estas preguntas en mente, mucha metáfora y algo de mi baúl de experiencias fui configurando esta nueva entrada en el blog que espero disfrutes.

Con el agua al cuello

Desde mi compromiso con la salud y el prójimo, sigo pensando que alguien tiene que hacerse cargo de la ayuda y, en lo que de mí depende, lo intento. Al mismo tiempo y desde la experiencia de varios años de trabajo, entiendo mejor el punto de vista de aquella psicóloga. Porque en medio de una crisis no se puede pensar bien y el trabajo del profesional se hace casi imposible. Dicho esto, pasaré a iluminar un poco mejor el punto.

Hace muchos años vino a consultarme una mujer que trabajaba de guardavidas. Ella me contó que a causa de la desesperación, es común que la persona que se está ahogando se aferre de tal modo al guardavidas que es capaz de ahogarlo también a él. Por este motivo, los guardavidas son entrenados, incluso, para aturdir con un golpe al que se está ahogando; porque la intensidad emocional del miedo que esa situación le genera lo lleva a un estado de irracionalidad que solo puede ser interrumpido de esa manera.

Esto es lo que suele suceder cuando se trata de las relaciones familiares. Es muy común que las personas consulten recién cuando el agua les llega al cuello y están todos a punto de ahogarse. En esas circunstancias, la intensidad de las preocupaciones no ayudan para nada. Abordan las cosas al modo de manotazos de ahogados y eso no permite avanzar a nadie, ni a la familia ni al profesional que ha sido invitado a colaborar.

Lo urgente es enemigo de lo posible

Las personas tienden a creer que el problema es la crisis. No es así, la crisis es la consecuencia de una sumatoria entrelazada de problemas y de lo que no se ha hecho antes. Por lo tanto, siempre que haya voluntad de mejora, tarde o temprano, algo habrá que hacer para aprender de lo que está pasando. Caso contrario, no hay remedio.

Los problemas familiares conviven en madeja y enredados. Existe la fantasía generalizada acerca de que pueden arreglarse de un día para el otro. No es así. Cualquiera que tenga amigos con familia podrá constatarlo. Por este motivo, el mayor desafío que hay que atravesar para poder encararlos radica en la capacidad para superar dos grandes obstáculos: la urgencia (el factor tiempo) y las expectativas (casi siempre) irreales.

El combo urgencia + expectativas irreales hace que los padres y las madres se frustren muy rápido cada vez que se dan cuenta de que no existen soluciones mágicas. Comienzan a saltar de un profesional a otro y sólo consiguen atrasar o empeorar la situación.

En este punto, es importante agregar que el aprendizaje significativo comienza recién después de la crisis, no durante. El trabajo realmente creativo, la posibilidad de ver con otros ojos y apuntalar el cambio sucede cuando la sensación de estar en medio de la tormenta amaina y va creciendo la confianza en que las cosas van a mejorar. Es fundamental distinguir entre lo urgente y lo necesario. Salir de la coyuntura y apuntar al proyecto de vida.

La estrategia de la madeja de lana

Cuando “las papas queman” en la familia, mi recomendación y estrategia de trabajo es la misma que se usa para desenredar una madeja de lana que se ha enredado.

¿Alguna vez trató de desenredar rápido algo que estaba muy enredado? Si es así, se habrá dado cuenta de que si tiraba con fuerza de cualquier lugar sólo empeoraba las cosas. Provistos de tiempo y paciencia, hay que ir tirando un poquito de cada lado para comenzar a ver por donde pasa cada hebra, evaluar las relaciones y darle sentido a cada movimiento. Por un rato se tiene la sensación de tarea imposible pero, de pronto, todo se aclara y el proceso comienza a desenvolverse con facilidad. Uno comienza a notar que cada movimiento se vuelve eficiente y que todo fluye cada vez más rápido, sin tironeos y sin que haga falta cortar las hebras. Porque en familia, eso de cortar por lo sano no sirve.

Evita que la madeja se enrede demasiado

En caso de que sientas que hay cosas que quisieras mejorar en tu familia y no quieres “que el agua le llegue al cuello” te recomiendo lo siguiente:

–  Pon atención en esos (todavía) pequeños problemas cotidianos de convivencia que se repiten demasiado a menudo. Piensa en esas situaciones de “baja frecuencia” ante las cuales descubres que no tienes respuesta y que, además, suelen llevarte a lugares o modos de actuar que hubieras preferido no transitar.

–  Una vez que las ha detectado, ocúpate a tiempo, no postergues. Tener problemas no es el problema. Sería maravilloso si no tuviéramos problemas, pero la vida perfecta es sólo una ilusión y los problemas son parte inevitable del vivir. El peor de los problemas es no poder reconocerlos y dejar que las situaciones escalen a crisis inmanejables y provoquen sufrimiento y peleas.

–  Busca ayuda y ten la disposición de aprender. No estás fallado o fallada, simplemente aprendiste otras cosas y esto que te pasa ahora te invita a explorar otras alternativas, a ampliar tu percepción y a ver desde nuevos puntos de vista.

–  Eres el adulto responsable y tienes los mejores recursos para abordar lo que está pasando. Eres quien tiene la autonomía económica y el potencial intelectual y emocional para reflexionar y aprender. Si en tu hogar aconteciera un problema de finanzas, no esperarías que sean tus hijos quienes se ocupen de arreglar las cosas. Según el caso, te sentarías solo o con tu pareja, evaluarían y planearían cursos de acción y quizás, después, incluirían a sus hijos para que sepan lo que pasa y colaboren en lo que de ellos depende. En mi experiencia, cuando son los adultos los que asumen el problema, el cambio ocurre, es duradero y todos salen más crecidos de la experiencia.

No pretendas arreglar todo de una vez. Recuerda la metáfora de la madeja enredada. Como los problemas de convivencia están todos interconectados, cuando comiences a trabajar sobre una cosa, enseguida aparecerán otras más asociadas a ese problema. Se necesita tiempo y paciencia.

Y para finalizar, otra anécdota. Hace muchos años Rosana Pozzato, una mujer y madre que asistía al espacio grupal,  de crianza sintetizó de manera brillante lo que se ha dicho hasta aquí:

Al principio, venía con un problema y me iba con diez y eso me provocaba cierta frustración. Sin embargo, con el tiempo, aprendí a ver como todas esas cosas estaban conectadas. Ahora puedo definir más rápidamente la situación, pienso mejor y me veo mucho más eficaz al abordar lo que pasa.

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